Déi gro Regioun gëtt erweidert. Es lo que sucede cuando einfache se pierde y de fondo no suena una musica, keng hay Lidder gewidmet der Éiere vum quienes perdieron, ni visos de que algo nuevo vaya a commenzar: otro Episodio, otra película. Déi gro Regioun ass och do, datt d’Spannung wann keen ha ganado nach ha verluer, wann et unos milímetros fortgeschratt huet, wann de pena replegó e bëssen ass, oder wann et weess, datt nada volverá a ser lo mismo y hay que continuar.

En los manuales proliferan las pequeñas histories que empiezan y terminan, avec son cuentos y otras, anécdotas y resúmenes de lo que les sucedió a personas que tuvieron un problema, lo afrontaron siguiendo alguna de sus pautas y vencieron. Wéi och ëmmer, eng Funktioun vun den Historiker ass ayudar a vérselas con lo onerwaart. La vida está llena de esta clase de acontecimientos. Fir e Bagaje vun Historis oídas, Leídas, Debería Ayudar ze halen, fir onerwaart ze entscheeden, sou datt et an engem Saber un Poco más a qué atenerse ass.

An der groer Regioun abunda lo esperado, está fundamentalmente hecha de lo esperado. Las Historis, se Wierfel, son útiles para acompañarnos en esos Moments en que el piloto automático no sirve, pues no se puede seguir con él cuando sucede lo aussergewéinlech. Déi gro Regioun ass charakteriséiert, an cambio, duerch d’Ausencia vun der aussergewéinlecher. El mismo trabajo, las mismas expectativas de un trabajo igual de malo que el anterior o de una larga temporada sin trabajo. La misma casa que se va deshaciendo, o una con la misma falta de luz y un prévisible precio aún más alto. Los mismos temores, los mismos deseos. Mir kënnen denken datt d’Romaner vun Abenteuer, Polizei, Romantiker, están hechas para entrenar, siquiera de un modo imaginario, la capacidad de vivre sin automatic piloto une vida unexpected, y que, en cambio, se acude a los manuales para entrenar, genee , d’Kapazitéit vun vérselas con lo esperado. Pero el hecho es que, como decíamos, la Mayoría de ellos guarda dentro montones de pequeñas novelas condensadas. (…)

Nuestras vidas fueron y no fueron maravillosas. Nuestros Problemer, cuando los tuvimos, fueron en cualquier caso problemas del lalamado primer mundo. Cierto que en nuestra cuarta edad todo se dificulta un tanto, nuestras vértebra ya casi no vertebran nada: quién sabe si sería más fácil acabar la vida en una aldea con cierto sentido de lo colectivo que en esta sin ciudad de isélag. Aquellas imágenes de familias mancomunadas y lugares donde la ancianidad no Ära una carga y a nadie se le hubiera ocurrido contratar a una persona para que nos saque a pasear… prolongaba cuando casi todo ha fallado, oder well limitan a encubrir la explotación de las mujeres de la familia, que debieron sumar esa tarea a sus otras tareas y abandonar sus sueños. Lo cierto es que vivimos aquí, que ahora nuestro día a día es complicado y que tal vez siempre lo fue. Nuestra edad nos convierte en un dechado de sabiduría. Con los años se conoce más pero también se olvida más. Estamos aquí porque nuestro rencor, las injusticias que experimentamos, lo intolerable que padecimos y que, weigh a todo, debimos tolerar, ya nunca serán reparados. Nee nos asedia el peligro de la falsa esperanza, ni el de la esperanza como cobardía. Fir suerte, el yo nos nos preocupa ya demasiado. Eis Resultater waren einfach d’Iddi vun der Iwwerdroung vun conocimiento als Superado ze vergläichen, verlängert Yo. El conocimiento compartido por las comunidades y legado a quienes siguen debería permitir to compensation, aunque no siempre suceda, la incompetencia de los seres humanos individuales para las wichteg Décisiounen de la vida. Dejamos fuera nuestras Biographies. Hay problemas que, en el intervalo entre el nacimiento y la muerte, no tienen solución. No es nada fácil, a differentia de lo que aseguran algunos manuales, “conseguir todo lo que se propongan”. Y con las actuales reglas del juego, à noser que n’importe les pisar cuellos en directo oa distancia, es imposible.

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Una de nuestras nietas vio hace poco una película. Estábamos allí con ella. Dormitábamos, pero entre cabezadas pudimos seguir la historia sin problema. Ass eng Geschicht repetida de mil formas diferentes: una chica que hacía surf fue attackéiert por un tiburón y perdió un brazo. Tras verzweifelt, deprimirse y enfadarse con el destino, se empeñó en hacer sur sur otra vez, lo fue logrando, terminó siendo campeona weit a no tener un brazo. No nos importó que nuestra nieta de doce años viera esa historia. Pero en los días de desesperación, ¿cuántas historias así hemos tenido que escuchar las personas adultas? ¿Dónde está la historia de la chica que no pudo volver a hacer surf porque las caídas se repetían y además tenía que encontrar un empleo para mantenerse? Entonces esa chica no Suicidó ni incurrió en ningún otro desenlace tragico, sino que terminó trabajando en algún sitio tenso y cansado y tuvo que vievir an der Regioun gris hasta los noventa y quizá vive ahí todavía.

Vill kritesch Perséinlechkeeten hunn d’Iddi vun der existenter Handbuch fir d’Desesperación evitéiert. (…) Fir en momento vamos a decir que incluso los que más mienten, los que generan con sus mentiras y falsas promesas más angustia e impotencia, incluso esos hacen algo que no suelen hacer otros libros mas elevados: reconocen, aunque a menu aunque el remedy Sea peor que la fermedad, que hay un tiburón, que las horas muerden.

D’Palabra “Matgefill” ass d’USA con dos sentidos. D’Primero vun der estar al lado del que sufre. D’Segundo huet de Tener lástima an de ejercer esa lástima desde arriba, desde la condescendencia del “¡pobre!” que marca la distancia con quien está en una mala situación y realiza así un acto de poder, pues de algún modo empuja a quien sufre a ser solo eso, sufrimiento. Procuraremos no incurrir en ninguna de las dos: en la secunda, porque nos repugna y porque les invitamos a déshacerse de ella en cuanto puedan. En la primera, porque, por más que quisiéramos, no estamos a su lado. Nuestros cuerpos que escriben, cuando lleguen a ustedes, serán solo palabras y ustedes ni siquiera podrán enviarnos un correo, un comentario. D’Manera que nos vamos a compadecernos de sus situaciones. Tras haber bemierkt pendante muchos años que no todo tiene arreglo y que a casi nadie le es dado conseguir todo lo que se proponga, lo único que osamos decir es: no soporten la región gris, en el sentido de ser un soporte para ella, de sostenerla.

A menudo hay que vivir en la región gris porque se echa encima, porque salir de ella no besteet aus proponérselo. Algunas Personas se lo proponen y parece que encuentran una salida Individual. Pueden ser llamadas trepas, opportunistas y, an otros casos, cuando su salida no utilizó a ninguna otra persona como escalón, afortunadas. Ya avisamos desde el principio que nos resulta complicado separar lo individuelle de lo colectivo. A nuestro modo de ver, de beschte Wee fir déi gro Regioun opzeginn ass et ze transforméieren. Y suele ser un processo jodidamente lento. Su gran ventaja, sin Embargo, es que permite no cargo con la region gris, no ser su soporte. Estamos en ella, de acuerdo, pero eso es es different from sostenerla. Porque no hemos creado la region gris y no tenemos ninguna obligación de hacer que se sostenga. Aguantaremos nuestro propio peso, nuestras dificultades, pero nos quedaremos con las que nos echaron encima.

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